La paciencia de la afición se agotó ante una nueva temporada sin competición europea, ante la necesidad de debilitar aún más la plantilla y ante la poca profesionalidad y seriedad de la directiva del club encabezada por el presidente Anil Murthy, que incluso se desplazó a Barcelona para negociar las ventas de los capitanes y canteranos Gayà y Carlos Soler al club catalán. Esto último propició que el presidente valenciano Ximo Puig y toda la clase política valenciana rompieran cualquier tipo de reunión o relación con Anil Murthy.




